Partido Demócrata Cristiano de Cuba

 

EDITORIAL

No merecemos tanta miseria

El PDC de Cuba no se queda fuera de la obsesión que un diario electrónico chileno, de marcado corte izquierdista, demuestra con el tema cubano (www.cronicadigital.cl/modules.php?name=News&file=article&sid=8869) . También es destinatario de algunas cuotas de ataques por parte de articulistas que publican en cierta prensa “progresista” de otros países de la región. Todos estos señores, cultores de una visión negadora de lo que es una verdadera democracia, son reacios a cualquier iniciativa que pueda conducir a un mayor grado de libertad y respeto a los derechos humanos en Cuba. Es evidente que las personas que se dedican a este tipo de análisis sesgado, gozan de los beneficios de vivir en un régimen democrático, por ello resulta chocante y éticamente inaceptable que los mismos deseen privar a los cubanos de los derechos y deleites que dicho sistema trae para los ciudadanos y que ellos mismos disfrutan. La respuesta a semejante forma de actuar solamente puede ser consecuencia, ya sea, de grandes prejuicios hacia el exilio cubano, de contentar a ultranza a determinado público, o de la triste obediencia a un guión establecido desde alguna parte tenebrosamente interesada. Todo ello confluye en una visión en la que prima la ideología sectaria sobre la realidad, y el fanatismo por el dogma marxista sobre el respeto esencial por los derechos humanos. Cualquiera que sea su motivación sólo demuestran el desprecio que en el fondo sienten por un pueblo que lleva casi medio siglo con sus derechos secuestrados. Resulta incoherente, que con el apoyo que las fuerzas democráticas de la región, entre ellas las democratacristianas lideradas por el panameño Ricardo Arias Calderón, ex -presidente de ODCA, dieron a la lucha y transición democrática en países como Chile, haya gente que nos regale tanta miseria política.

Los constantes intentos de vincular a la actividad opositora cubana con potencias extranjeras,  y los pretendidos ejercicios de transitividad a los que nos tienen acostumbrado, no intimidarán a los hombres y mujeres que creen y quieren libertad para sus Patrias.

Recientemente, un grupo de opositores liderado por Marta Beatriz Roque pretendía entregar una carta en el Ministerio de Justicia de Cuba pidiendo que mejoren las condiciones de los presos de conciencia que permanecen en las cárceles. El hecho les valió una implacable reprimenda por parte de las fuerzas de seguridad. Los que marcharon hasta la sede de Justicia no eran personas violentas, ni eran extranjeros, quizás si lo fueran los habrían dejado o por lo menos los habrían tratado como personas. Eran ciudadanos de una República, que aunque ello no esté de moda, su gobierno tiene que escuchar. Así suceden a diario muestras de la intolerancia que existe, cuya raíz es idéntica a la de los regímenes que alguna izquierda no sectaria tanto ha sufrido y aborrecido. Si los señores mencionados al comienzo quieren evadirse de su responsabilidad moral ante la historia, si prefieren las diatribas contra Estados Unidos o el servilismo frente al añejo totalitarismo y sus propuestas neopopulistas como las que representa Hugo Chávez, todo ello antes que ayudar al pueblo que sufre, nosotros en cambio no cerraremos las puertas a que por medio del diálogo y promoción humana consigamos adelantar el futuro que los cubanos nos merecemos.

 


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