Partido Demócrata Cristiano de Cuba

 

EL 2008

Marcos Villasmil
Especial para la web del PDC-Cuba

Escribo estas líneas sobre lo que se nos presenta como posible en el año 2008, luego de que se confirma la noticia de que Benazir Bhutto, la ex-primer ministro de Pakistán ha sido asesinada por un atacante suicida, lo cual sin duda alguna traerá consecuencias impredecibles en lo negativo no sólo para el mundo musulmán, sino para la lucha contra el terrorismo el general. La dictadura militar en ese país ha sido apoyada fervientemente por el gobierno norteamericano, y su caída implicaría una victoria sensible para Al Qaeda, que usa el territorio pakistaní como sede de algunas de sus más importantes bases de entrenamiento de futuros asesinos y terroristas.

Por otra parte, Los Estados Unidos y China seguirán siendo actores fundamentales en los asuntos mundiales en este 2008. Hay elecciones presidenciales en el primero, con resultados poco claros  hoy, aunque uno tiende a pensar que todavía los demócratas tienen ventaja, gracias no poco a los generosos empeños de Bush en dejar en el recuerdo una de las peores presidencias de la historia norteamericana. En China, se realizarán los juegos olímpicos de Beijing, los cuales serán utilizados por el gobierno para mostrar al mundo que un nuevo gigante está haciendo su aparición definitiva en el escenario mundial, mientras que diversas organizaciones intentarán poner contra la pared al gobierno chino por su desdén hacia los derechos humanos. Pero será la economía donde ambos países seguirán marcando los temas principales de debate. La realidad es que no se puede seguir pensando en los Estados Unidos como motor único para impulsar el crecimiento, con sus problemas de vivienda y crédito en pleno desarrollo. Un objetivo primordial de este país será evitar la recesión a cualquier costo.

Otro tema que seguirá rondando las mesas de los principales centros de debate e información es la ecología, con el cambio climático como tema preponderante. China ha reemplazado a los Estados Unidos como el principal productor de gases de efecto invernadero (greenhouse gases), y sin la colaboración de ambos gobiernos es muy difícil que se avance en la solución a este problema que cada día se hace más evidente para todos.

En el terreno geopolítico, indudablemente ambos países siguen presentes. ¿Los resultados de las elecciones a celebrarse este año en Taiwán afectarán decisivamente la política exterior china, dispuesta por todos los medios a su alcance a impedir el avance de las fuerzas independentistas en la isla? ¿Podrán los Estados Unidos e Irán sentarse en una mesa de negociaciones y solucionar de alguna manera las confrontaciones recientes? ¿Serán verdad los deseos de negociación por parte de Corea del Norte? Ya veremos.

El actual secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sugiere tres prioridades para el nuevo año, dentro de un espíritu que él denomina como “pragmatismo principista”. En primer lugar, usando a Darfur como ejemplo, deben buscarse arreglos políticos que superen los terribles conflictos en África; en segundo lugar, hay que aumentar el esfuerzo mundial por ayudar a las naciones más pobres, con las naciones desarrolladas cumpliendo sus promesas de abrir sus mercados, aumentar las ayudas y aliviar la deuda de los países en desarrollo. Por último, como ya decíamos arriba, Ki-moon recuerda también el tema del calentamiento global, “el tema definitorio de  nuestra era.” Es extraño que la máxima autoridad de la ONU no haga ninguna referencia al  Oriente Medio.

Europa inicia el nuevo año con el acta de defunción de la  Constitución ya firmada y sellada. En Alemania, si bien el gobierno de Angela Merkel ha superado las dudas iniciales, en este mes de enero se realizarán elecciones regionales que medirán hasta qué punto el ciudadano medio comparte las buenos impresiones que, sobre todo en el exterior, ha generado la coalición de los democristianos y los socialdemócratas. Recuérdese que a nivel de los Länder (estados federados) los dos grandes partidos son rivales, no socios. Todos los cuatro estados que tienen elecciones en el 2008 están bajo gobierno democristiano (CDU) o de su socio bávaro, el partido socialcristiano (CSU). En todo caso, los niveles de popularidad de Merkel rondan el 70%.

En Francia seguirán las tensiones entre el gobierno y una visión burocratizada y estatizada de la realidad enraizada desde hace mucho tiempo en la cultura nacional. Habrá muchas protestas, en un año en que algunos recordaremos los 40 años de las revueltas estudiantiles del famoso mayo de 1968, que se expandieron luego en buena parte del planeta. En Rusia, veremos cómo Vladimir Putin, aunque deja la presidencia, seguirá avanzando en sus designios para convertirse en el nuevo Zar de su país.

En Italia, el ya eterno choque de trenes en política seguirá entre el nuevo Partido Democrático -coalición de ex-comunistas y democristianos "progresistas"- y la derecha político-mediática encabezada por Silvio Berlusconi. Mientras, la economía seguirá creciendo a un ritmo menor que la media europea, anunciando nada bueno para el futuro.

Gran Bretaña, si bien no tiene elecciones generales en el 2008 (destaca sólo la elección a Alcalde de Londres), mostrará un aumento de la confrontación de líderes, entre el nuevo Premier, el sucesor de Tony Blair, Gordon Brown, con su peculiar estilo de entender el laborismo, y el nuevo jefe del partido Conservador, David Cameron. La brecha entre dos visiones de la nación -tan antigua como la democracia británica- aumentará sin duda alguna, pero con el añadido de que ambos lucharán por el apoyo del tan codiciado centro político ¡qué tiempos aquellos en que los laboristas eran un partido ultroso de izquierda, y los tories tenían como jefe a Margaret Thatcher! Podría pensarse que, de ponérsele las cosas duras a Brown, volteará los ojos hacia la política exterior, buscando apaciguar problemas locales con el aceleramiento del retiro de las tropas británicas de Irak.  

En Asia, con una mayoría de países con economías en plena pujanza, el reto es cómo desarrollar una práctica “pan-asiática” que ayude a diluir los conflictos derivados de la geopolítica, y de la presencia en el vecindario de elefantes como China, o zorros como Corea del Norte, con una Japón en la cual el nuevo Primer Ministro, Yasuo Fokuda, tratará de enmendar las metidas de pata de su antecesor.

El Oriente Medio, como por desgracia sucede casi siempre, no es zona de buenas noticias o expectativas positivas. El conflicto de Irak sigue cubriendo con su sombra negativa todos los desarrollos geopolíticos de la región, con muchos analistas indicando que el 2008 podría ser el último para lograr una solución al conflicto Israel-Palestina. Tony Blair, el más reciente entre muchos enviados por el cuarteto EEUU-Unión Europea-Rusia-ONU para tratar de implementar algún acuerdo tratará de usar su prestigio para obtener algún logro positivo. Las apuestas, en todo caso, no le son favorables.

En el mundo de las inversiones y de las altas finanzas, ha surgido un nuevo tipo de riesgo, al cual se le está prestando creciente atención: el llamado “riesgo político”. Más allá del análisis tradicional sobre decisiones de inversión basadas en las posibilidades económicas de cada país, los costos de la mano de obra, o el medio ambiente de negocios, una reciente encuesta de The Economist develó que, en especial para los llamados “mercados emergentes”, el riesgo político es un nuevo factor a  tomar en cuenta a la hora de decidir la inversión. ¿Qué caracteriza al riesgo político? El peligro de violencia política, proteccionismo excesivo, tensiones geopolíticas, inestabilidad gubernamental. No es sorprendente que los cinco países percibidos en América Latina con niveles de riesgo muy alto o alto, sean –qué casualidad- Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. Todos ellos tienen como factor común el neo-populismo guerrerista de Hugo Chávez Frías.

El país de América Latina que cierra este año 2007 con un mayor crecimiento de su PIB es Panamá, con un 8.5%. La recién inaugurada presidenta argentina, mientras, más allá de sus luchas contra los Estados Unidos para defender la dignidad de la patria ofendida por las acciones del famoso maletín, una clara conspiración de la CIA sin duda alguna, tendrá que enfrentar la realidad de que el boom económico vivido con Kirchner I se debió a una fuerte intervención estatal en los mercados y en los precios; ello traerá como consecuencia que el crecimiento económico disminuirá, y la inflación –como ha sucedido muchas veces en el pasado reciente- aumentará, junto con el descontento popular. Detengámonos un momento aquí. Como bien destaca Álvaro Vargas Llosa, “Los Kirchner se han beneficiado de una bonanza económica que es, en gran parte, artificial. Primero vino la devaluación traumática de 2002, que abarató el turismo y las exportaciones. Luego llegaron los altos precios de los granos y los combustibles argentinos, a los que el Estado aplicó impuestos para aumentar el gasto público. Y finalmente el gobierno anunció a los acreedores privados que no les pagaría más del 25 por ciento del dinero que les debía. La combinación de estos factores permitió generar un crecimiento de 8 por ciento en promedio en los últimos cuatro años. Muchos argentinos han confundido este rebote con la prosperidad.

Lo cierto es que hay poca inversión privada en ese país y la inflación está subiendo. A pesar de que Kirchner procuró ocultar las cifras de la inflación incluyendo en el cálculo productos cuyos precios están oficialmente controlados, nadie cree, en la Argentina, que la inflación esté por debajo del 20 por ciento. Como si ello no bastara, el país ha ido de crisis energética en crisis energética: los abundantes recursos con que cuentan los argentinos no han podido satisfacer la creciente demanda porque el gobierno de Néstor Kirchner mantuvo las tarifas congeladas a un tercio del valor de mercado, desalentando con ello la inversión. La inversión extranjera directa ha caído cerca de un 30 por ciento en los últimos tres años. Siguiendo la vieja fórmula populista, la pareja presidencial aumentó el gasto público 200 por ciento y los salarios un 40 por ciento en los últimos cuatro años, manteniendo bajas las tasas de interés, controlando precios y creando empresas estatales.”

Bolivia se enfrenta a un posible choque de trenes entre las dos visiones de país representadas por Evo Morales y por las aspiraciones autonómicas de Santa Cruz, con hechos de violencia predecibles. Brasil, mientras, ha mostrado un nuevo rostro con la reciente confirmación de yacimientos petroleros, pero está teniendo dificultades para mantener un crecimiento económico sostenido. Además, habrá tensiones en el ruedo político, con las elecciones de mitad de periodo a celebrarse hacia fines del año.

Todo lo dicho sobre América Latina (dejamos, eso sí, a Cuba y a Venezuela para el final) se resume en una frase del presidente mexicano, Felipe Calderón: nuestro subcontinente enfrenta una decisión crítica. Debe escoger, como nunca antes, entre el pasado y el futuro. Para el joven mandatario, ello se resume en decidir si se fortalece la democracia o se vuelve a modelos autoritarios (el neopopulismo chavista); entre políticas proteccionistas o apertura del mercado; entre medidas populistas  o un balance responsable en las finanzas públicas. México bajo su mandato apuesta por una economía social de mercado, políticas públicas serias y un acento mayor en los temas de derechos humanos. En lo concreto, se hará énfasis en combatir la criminalidad –más de 10.000 personas vinculadas al narcotráfico, y 20 de sus jefes más prominentes, han sido detenidos. Asimismo, el Congreso acaba de aprobar una muy deseada reforma impositiva, que permitirá fortalecer los programas sociales. Por último, se ha presentado un Programa Nacional de Infraestructura 2007-2012, que aumentará la inversión en esta área de un 3.2% del PIB a un 5%.

¿Podrá Cuba en el 2008 pasar de un proceso de “revolución” a uno de “evolución” hacia una sociedad más abierta? El 2007 termina con una de las frases más originales del año: Fidel Castro indicando que ha llegado la hora de apartarse, ¡porque hay que darle paso y oportunidades a las nuevas generaciones! (No será en referencia a su hermano, tampoco un chamito). Para Cuba el año que se inicia puede ser ciertamente un año decisivo: El año 2008 es tiempo de elecciones en Cuba, con los comicios del 20 de enero. Ante esta instancia, los cubanos han dado señales concretas de que esperan de sus gobernantes algo más que la relevante y muy simbólica solución al dilema del papel de Fidel. Como destaca “La Vanguardia” de Barcelona, después de 215.687 asambleas organizadas desde arriba en todo el país para discutir el famoso discurso en que Raúl Castro anunció "cambios estructurales"; después de haber criticado allí con dureza a sus dirigentes y formulado 1.300.000 quejas por las graves deficiencias en los salarios, la vivienda, el transporte, la educación y la sanidad; después de haberse desahogado durante unos meses en estas singulares reuniones dentro del partido, en el barrio o en el centro de trabajo, los cubanos exigen ahora soluciones y Raúl Castro ha insistido en tener voluntad de reforma, como lo dijo en su discurso presentado ante el parlamento el pasado 28 de diciembre. Después de las elecciones nacionales del 20 de enero, la nueva Asamblea Nacional tendrá que elegir al presidente del país antes del 5 de marzo. Hay señales contradictorias respecto a la permanencia o no de Fidel al frente del Gobierno y el Estado. ¿De qué manera aprovechará este momento especial de Cuba la oposición democrática? El gobierno le robó o se le adelantó, por decirlo de alguna manera, en el  discurso anti corrupción, ahora se está metiendo en el de lo social. La oposición debe generar un discurso que tenga que ver con la realidad de la gente. Hay que prever los diversos escenarios posibles cuando Fidel Castro muera.

 Es sumamente probable que detrás de esta imagen que el gobierno (que firma los pactos de la ONU) y de Fidel Castro, que ahora escribe mensajes con mea culpas y con un supuesto tono “humanista”,  se esconde el cambio que la actual jefatura desea. No me refiero al cambio hacia la democracia sino a un cambio “gatopardiano”, buscando hacer cambios en la forma para que el fondo autoritario se mantenga luego de la muerte de Fidel Castro. Todo esto es además para limpiar su imagen. Hacerla más atractiva a los moderados y para dar oxígeno a los que le sustituyan, para los que sus valedores internacionales pedirán un tramposo periodo de prueba o un voto de confianza.

 A la política cubana sin duda alguna la afectará el hecho de que también se realizan este año elecciones en Estados Unidos y en España. ¿Veremos a un(a) demócrata en la Casa Blanca? ¿Repetirá Zapatero, el principal valedor de los Castro en Europa?

El 2008 es el año de la Rata, en el horóscopo chino. Según este último, 2008 es tiempo de precaución y prevención. Es tiempo de cuidar las finanzas y la energía. Por lo visto hasta ahora, no serán precisamente consejos que seguirá el actual presidente de la república bolivariana, el señor Chávez. No abundaremos en algo que ha sido sumamente debatido, pero de aquí a octubre, cuando se realicen las nuevas elecciones, esta vez a nivel local, habrá una puja entre Chávez y su utopía, por un lado, y la realidad cotidiana del venezolano de a pie, con los estudiantes como portaestandartes de la lucha por la libertad, por el otro. La oposición tiene allí un mundo de oportunidades para ampliar, con una nueva victoria electoral, el espacio democrático, así como seguir luchando contra la asfixia de los controles revolucionarios, que querrán expresarse en todas las esferas de actuación ciudadana, y que implicarán nuevas y mayores denuncias de violaciones a los derechos humanos.

Aunque, como bien destaca el sabio dicho, en materia de predicciones es mejor hacerlas sobre el pasado, puede anunciarse que el 2008 no será un año más. Muchas situaciones se presentarán que afectarán decisivamente la realidad mundial. Ojalá que todo sea para bien de la libertad, la paz   y la democracia.

No queda entonces sino desearles a todos los militantes y amigos del Partido Demócrata Cristiano de Cuba que el año 2008 les sea leve, próspero, y lleno de paz y progreso personal ¡Feliz año 2008!


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