Partido Demócrata Cristiano de Cuba

 

Un pacífico mediador recuerda el conflicto de Yugoslavia.

Miguel Saludes.

La guerra que enfrentó a la Yugoslavia de Slovodan Milosevic con una coalición de la OTAN encabezada por Estados Unidos, ocupó recientemente el espacio de las reflexiones atribuidas a Fidel Castro. El gobernante cubano rememora aquel acontecimiento haciendo un llamado para que no sea olvidado lo que define como un acto genocida contra el país balcánico. Las figuras de los ex presidentes  William Clinton y José María Aznar reciben esta vez el ataque del Comandante, quien les responsabiliza por el conflicto desatado contra la nación servia.  

La mala voluntad que despierta el nombre de José María Aznar en la alta esfera gubernamental de La Habana, es arto conocida. El “caballerito” español hizo enfurecer en más de una ocasión al Supremo en Jefe.  En cambio resulta llamativo que Castro evoque en estos momentos la operación bélica de la alianza atlántica, en la que el ex mandatario norteamericano jugó un  rol determinante.  El escrito aparece cuando en Norteamérica  se desarrolla la campaña para la candidatura presidencial y la esposa de Clinton se perfila como una de las favoritas por los demócratas. Precisamente una las cuestiones que están centrando el debate entre los candidatos de ambos partidos son las complejidades del escenario de guerra iraquí, bajo la batuta del gobierno republicano de George Busch. Mientras este recibe fuertes críticas por su determinación de mantener las tropas en Irak, un inesperado aliado saca a la luz el recuerdo de la actuación del ejército estadounidense bajo el comando de un equipo demócrata diez años atrás. 

En la narración al estilo de Castro el papel positivo corresponde a Milosevic, verdadero artífice de la macabra tragedia fratricida vivida por los integrantes de la federación eslava.  El llamado  Carnicero de los Balcanes, buscó los oficios mediadores de otro déspota, contando con la influencia que aquel tenía en los No Alineados. Pasó por alto la poca suerte que este había tenido en esos menesteres, donde su liderazgo apenas le valió para evitar la derrota de las tropas de Sadan cuando este se empeñó en anexarse Kuwait.

Lo que sí obtuvo Slovodan fueron los consejos de cómo organizar la guerra de todo el pueblo. Resistir, resistir y resistir. Una obsesión fija en la mente de Fidel que desde hace años sueña con derrotar al imperialismo mediante una lucha frontal. En su idealización Castro veía como errónea la intervención norteamericana en Yugoslavia y aspiraba a una batalla popular sin  cuartel contra los invasores. Su olfato le falló una vez más. Los yugoeslavos, aunque opuestos al ataque occidental, se volvieron contra el tirano hasta prácticamente ponerlo a disposición de los tribunales internacionales. Sin penas ni gloria fue llevado a la Corte de La Haya por genocidio contra la humanidad. La muerte le libró del veredicto de los jueces.


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