Se reacomoda la cúpula del poder en torno a
Raúl
LA HABANA (AFP) — Tras medio siglo bajo liderazgo unipersonal de Fidel
Castro, Cuba reacomodó esta semana la cúpula del poder para garantizar
la continuidad de la revolución, urgida por demandas de cambios y el
inevitable relevo de su dirigencia histórica.
Sin previo anuncio público, el lunes tuvo lugar un trascendental pleno
del Comité Central del Partido Comunista (PCC), cuyos acuerdos pusieron fin
a la "provisionalidad" del gobierno, desde que Fidel enfermó, en julio de
2006, hasta que Raúl Castro fue investido presidente, el pasado 24 de
febrero.
Fue un hecho que trascendió lo simbólico. Raúl, de 76 años y plenamente
posicionado en su cargo, delineó una nueva estructura en la dirigencia y
fijó el horizonte al convocar el Congreso del PCC para redefinir el rumbo de
la revolución, pero siempre bajo el socialismo.
Para afianzar un gobierno colegiado en manos del PCC, anunció que él y
los seis vicepresidentes integrarán un equipo -distinto al que creó Fidel
para el interinato- en el influyente Buró Político del PCC, que agilizará la
toma de decisiones. Será la cúpula de la cúpula. Fidel, de 81 años y quien
conserva su cargo de primer secretario del Partido, no figura en ese núcleo.
Raúl recordó el propósito de su hermano de ser "sólo un soldado de las
ideas".
También tres veteranos dirigentes ascendieron al Buró Político, todos
miembros del Ejecutivo: el comandante Ramiro Valdés, de 75 años, ex ministro
del Interior y titular del de Comunicaciones, el general Álvaro López Miera
(64), y el líder sindical Salvador Valdés (62).
Reforzar el papel del Partido permitirá "la continuidad de la revolución
cuando ya no estén sus dirigentes históricos", sentenció Raúl. A tono con
ello, convocó para 2009 al Congreso del PCC -el primero en doce años-, vital
porque consagraría reformas ya iniciadas y definiría un modelo "propio" que
seguiría la revolución.
"Con Fidel el Partido nunca se desarrolló plenamente. No le gustaban las
instituciones. Su estilo de liderazgo fue personal", escribió Jaime
Suchlicki, quien dirige el Centro de Estudios Cubanos de la Universidad de
Miami. Pero "con su hermano fuera de escena", Raúl da peso al PCC, junto con
las Fuerzas Armadas, "para aumentar la productividad económica y la
eficiencia", lo que espera le dé unos años de estabilidad y asegurar la
continuidad de la revolución cuando él ya no esté", agregó.
Raúl también planea reestructurar el gabinete con la fusión o eliminación
de ministerios. En un primer paso, el lunes designó a José Ramón Fernández
(84) como "superministro" de Educación, sector emblemático de la revolución
y blanco de críticas en los últimos meses. "Al tiempo que hace algunas
reformas o cambios paulatinos que le exigen los cubanos, se rodea de sus
fieles e intenta solidificar su poder con la vieja guardia para que las
cosas no se le vayan de las manos", opinó Uva de Aragón, del Instituto de
Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de Florida (FIU).
En dos meses de presidente, Raúl emprendió una reforma agrícola para
elevar la producción de alimentos, de "máxima seguridad nacional", y eliminó
prohibiciones que irritaban a los cubanos, permitiéndoles el acceso a
hoteles, compra de ordenadorees, DVD y microondas y contratar telefonía
móvil. "Se ha comprado tiempo", comentó un analista cubano, de 60 años, que
prefirió no identificarse.
Medidas más drásticas, como la eliminación de la doble moneda, y una
mayor apertura a la inversión extranjera o la iniciativa privada, llevarán
tiempo de estudio. La Casa Blanca califica de "cosmético" lo hecho hasta
ahora.
Las demandas de apertura de la población giran en torno a su vida
cotidiana, el problema del transporte, la alimentación, la vivienda y el
costo de la vida, fundamentalmente.
Por el momento no se vislumbra cambio político, lo que no significa que
no haya gestos en el plano de derechos humanos, siempre en la lista de
reclamos de la comunidad internacional.
Positivo aunque insuficiente, según la oposición, en febrero Cuba firmó
dos pactos internacionales de derechos humanos y el lunes el propio Raúl
anunció la conmutación de penas a un grupo de condenados a muerte.